El hamman, más que una
necesidad higiénica o una imposición
religiosa, fue, en la España medieval, una
costumbre social, un privilegio para la época
al que todos tuvieron acceso: mujeres y hombres, mayores
y pequeños, ricos y pobres, musulmanes, judíos
y cristianos.
Desde tiempos remotos
ha sido conocido y reconocido el valor del agua y su
relación inseparable con la subsistencia de la
vida; pero, y también desde el principio, todos
los pueblos le supusieron otras utilidades y ventajas.
En los Libros Sagrados de las distintas religiones,
reglamentado a través de ritos o prescripciones,
la recomendación del baño con el preciado
líquido es indicado en ocasiones tan convenientes
para la higiene como tras el uso del matrimonio o... |