Ya de por si el mero hecho de entrar en contacto con el agua el cuerpo tiende a la relajación. Si a eso añadimos el ambiente recreado, con la luz tenue, los aromas especialmente singulares y la música suave, tenemos un poderoso bálsamo antiestrés.
El contraste de las temperaturas de la piscina caliente y fría tiene un fuerte efecto estimulador de la circulación sanguínea. También provoca la eliminación de toxinas por el exceso de sudoración que produce una atmósfera saturada de vapor de agua, lo que si acompañamos de la ingestión abundante de líquido ayuda a la mejor filtración renal. Siendo de gran ayuda, a su vez en los procesos de reducción de peso corporal. |